NUESTRA DIRECTORA ES UNA ANTIOQUEÑA DE ORO

 

La Gobernación de Antioquia entregó la distinción “Antioqueña de Oro” en lo social a nuestra directora, Luz Amalia Botero, una mujer que ha entendido que la vida es mucho más que simplemente existir y que el trabajo es mucho más que una herramienta para conseguir dinero.  Ella es  líder, competitiva, trabajadora y consciente  de que, granito a granito,  se construyen grandes cosas y que para empezar a construirlas sólo hay que dar el primer paso, precisamente allí en donde muchos pensaban que no valía la pena darlo.


Creer que sí es posible, fue la consigna de Luz Amalia Botero, cuando llegó a la Fundación de Atención a la Niñez, FAN por allá en 1987. Una vez allí, siguió creyendo que sí era posible, a pesar de ver cada vez más niños desprotegidos, abusados y abandonados. Y llegó a creerlo tanto, que en los últimos nueve años de trabajo, ya como directora ejecutiva de la fundación, los niños y niñas que reciben atención integral pasaron de 200 a 4.500. Y los centros infantiles que los acogen están distribuidos en 36 barrios, 10 comunas y en los 4 corregimientos de Medellín.  Se trata de niños que no tenían nada, pero que hoy, gracias a la FAN, tienen por lo menos una esperanza. Luz Amalia sabe que en un país lleno de desigualdades aún falta mucho por hacer, pero aún así todavía sigue creyendo que sí posible.


Por eso cada mañana, un bus, llamado el bus de la esperanza,  se encarga de recoger a cada niño del Centro Infantil de Niquitaoen la propia puerta de su casa, pensión, hotel, rancho o como se llame el lugar en donde vivan. Así sus mamás pueden salir a trabajar o a descansar, mientras los niños son  alimentados, educados y asistidos médica y sicológicamente. Sus actividades educativas incluyen computadores, algo totalmente novedoso y revolucionario dentro de este segmento de población. Dentro del proceso son analizadas las condiciones familiares de cada pequeñito y se toman las acciones necesarias para evitar abusos, injusticias y explotaciones.
Esta, junto con muchas otras iniciativas de la FAN, ha cambiado la cara de 4500 niños y niñas y ha logrado mejorar el vínculo afectivo con sus madres quienes, de paso, se convierten en seres más integrales. Porque Luz Amalia y todo su grupo de trabajo sigue creyendo que sí es posible y, sobretodo, sigue trabajando, para poder darle a todos esos niños, por lo menos  la esperanza de que sus vidas pueden ser mejores

 

 

 
 
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