Te has preguntado alguna vez, ¿cuánto valen tus abrazos? ¿Cuánto vale tu tiempo?, ¿cuánto valen tus ganas de hacer a un niño o niña feliz? La respuesta es: mucho, muchísimo, tanto, que no hay dinero que pague por eso, así que el pago se hace en sonrisas, en cosquillas y en un abrazo de vuelta, que nunca jamás vas a olvidar. Es una promesa. Conviértete en un voluntario de abrazos para que, en tan sólo un instante pierdas la cuenta de los tantos que has dado. Transfórmate en un lector de cuentos para que emprendas junto a los niños y niñas viajes y aventuras que sobrepasen la imaginación. Vuélvete por un día el protagonista de su mágico mundo de los juegos. Comparte con ellos, almuerza con ellos, juega con ellos y al final de la jornada descubrirás quién hizo feliz a quién.
|